Características de una vivienda energéticamente "A"

La obligación de que las viviendas cuenten con una etiqueta de eficiencia energética a partir del 1 de junio, está poniendo el mercado inmobiliario en marcha. Tras las nuevas enmiendas incluidas en el proyecto de Ley de Rehabilitación, Regeneración y Renovación Urbanas, las casas que se quieran vender y alquilar deberán contar con este documento oficial que califica el consumo anual de energía de una casa o edificio en condiciones normales de ocupación y funcionamiento.

Como explican desde Certicalia, “la nueva normativa de certificación energética se refiere a los edificios existentes. En cuanto a las nuevas construcciones ya es obligatorio desde 2007 que se aplique el nuevo código técnico de la edificación, y también que contenga desde el principio el certificado energético del proyecto edificio”.

¿Qué características debe tener una casa con la máxima calificación energética? “Desde hace unos años todos tenemos en mente el horizonte 2020 y los edificios de energía casi nula, los cuales demandan única y exclusivamente la energía que necesitan para alcanzar unas condiciones de confort óptimo dentro de las viviendas eficientes”, explica Marta Húmera, responsable de proyectos de la fundación ‘La Casa Que Ahorra’. La primera casa unifamiliar de Castilla y León, situada en Valdocondes, con la certificación energética ‘A’ es un ejemplo perfecto. El arquitecto José Carlos Leal del estudio PlaniDEA Arquitectura, especialista en ahorro de energía y certificación energética de edificios, nos detalla qué tiene esta vivienda que no tenga una tradicional.

Cualidades de una vivienda eficiente

“El proyecto surgió cuando le sugerí una serie de consejos a un promotor particular que estaba interesado en construirse una vivienda“, nos describe Leal. La casa, que todavía se encuentra en construcción, tiene alrededor de unos 200 metros cuadrados y dos plantas, y una serie de particularidades que la diferencian:

1- Técnicas de diseño pasivo. Consiste en evitar en la medida de lo posible utilizar sistemas activos para regular la temperatura de la casa, como la calefacción o el aire acondicionado que suponen más gasto de energía. Para ello, este conjunto de técnicas debe conseguir un aislamiento y un diseño lo suficientemente eficiente como para amortiguar la variación de la temperatura interior de la vivienda respecto a los cambios de temperatura exterior.

2- El aislamiento térmico de esta casa es un 50% superior a los mínimos que exige la normativa energética. “La clave está en conseguir que la construcción sea lo más compacta posible, sobre todo, en la superficie de la fachada y la cubierta”, nos desvela el arquitecto. Leal explica que evita que la casa tenga infiltraciones de aire: “No debemos dejar que entre aire por partes que no queremos”.

3- Evitar los puentes térmicos. “Esto consiste en no utilizar el mismo material de forma continua desde el exterior hasta el interior de la casa para que no sea conductor del calor o del frío”, explica Leal. Aunque se utilicen los materiales conductivos tradicionales, como por ejemplo, la lana de vidrio para la cubierta y para los tabiques interiores y el poliestireno extruido para las fachadas y suelos, la diferencia es que se ha estudiado muy bien dónde se colocan para interrumpir la transmisión de calor. En otros casos, también se aumenta el espesor de los mismos en partes de la casa que puedan resultar más frías o calurosas.

4- Los revestimientos son de materiales libres de compuestos orgánicos volátiles. “Por ejemplo, algunas pinturas liberan estos compuestos orgánicos al aire cuando inciden en ellas los rayos ultravioletas. La UE ha limitado la cantidad de estos compuestos en el ambiente de las casas, y por eso, en nuestro caso hemos utilizado unas con base de mineral”, señala Leal. Además, los materiales de revestimiento también se ha procurado que fueran naturales.

5- Una ventilación diferente. La casa ya no debe ventilarse abriendo las ventanas como se ha hecho toda la vida. La ventilación que se produzca dentro de la casa debe estar controlada. “Esto se consigue con un sistema mecánico que filtra el aire que entra de la calle, se calienta y se mezcla con el del interior, consiguiendo la temperatura más adecuada”, explica Leal.

6- Una buena orientación. En este caso particular en que la vivienda situada en la más bien fría provincia de Burgos, había que evitar la orientación norte. No obstante, si estuviéramos en Andalucía se debería buscar una orientación más óptima para protegerla de las altas temperaturas del verano. “Si estuviéramos en el hemisferio sur también sería al revés”, concreta Leal.

7- Un ahorro del 80% en el uso de energía respecto al consumo de una vivienda normal. “Esta casa consigue este ahorro recurriendo a fuentes de energía renovable, como la geotérmica”, apunta el arquitecto. Este sistema extrae el calor de la tierra y lo convierte en energía utilizable a través de una bomba de calor y además, también sirve para suministrar agua caliente al inmueble.

8- Conseguir la máxima sostenibilidad. “Con esto me refiero a que la edificación sea lo más eficiente y barata posible. Esto se logra con sistemas de industrializados que consiguen consumir menos energía en la fabricación los materiales, como por ejemplo, el caso de las placas de yeso laminadas para los tabiques, estructuras metálicas y hormigón prefabricado”, explica Leal. También son más fáciles para reutilizarlos en el caso de demolición. Además, también se construye de forma más rápida y barata.

9- Precio más caro. El coste extra que supone respecto a una vivienda tradicional puede ser un 5% adicional al precio total de la vivienda, según nos desvela el arquitecto. “Al final los sistemas pasivos no cuestan más dinero, lo que sube es el precio del aislamiento de la vivienda”, concreta Leal, “realmente, los costes los determinará el mercado”.

10- Amortización en tres años. Para amortizar ese sobrecoste que se tendrá que desembolsar al dotar a la casa de este diseño y mecanismos se tardaría unos tres años: “Si vamos a utilizar la casa como nuestra vivienda habitual lo que me ahorraré en el uso de calefacción u otras energías en esos tres años durante ese periodo será lo que me habría gastado de más en la construcción de un diseño eficiente”, explica el arquitecto.

(construnario.com)